miércoles, 21 de febrero de 2018

Un día especial en la Toscana III: Pisa

“Todo tiene un final, todo termina”. Así dice la letra de una canción, y en este caso la utilizo para dar comienzo al último relato de mi viaje a Europa. Casi que se me cae un lagrimón de la emoción. Tres semanas para vivirlo, y unos cuantos post para contárselos, los cuales fui publicando a lo largo de los últimos cinco meses.
Pisa

Para mí una alegría mostrarles los lugares a los que fui, ojalá ustedes hayan podido viajar virtualmente con ellos y disfrutarlos. He tenido muchos comentarios en los que me decían que les traía recuerdos de viajes a los que habían ido (¡qué lindo generar eso!) y otras visiones de esos sitios. Es que cada uno le pone su propia impronta, escoge recorrer ciertas partes de una ciudad y no otras, así que aunque uno haya ido a un lugar seguramente se encontrará en el otro una visión diferente.
La famosa torre inclinada
Para terminar la excursión de “Un dia especial en la Toscana” nos quedaba llegar a la ciudad de Pisa. Habíamos ido antes a Siena y a San Gimignano, les recomiendo leer los relatos si se los perdieron.
Impresionante
Nos decían que todo lo que la gente va a ver en Pisa se concentra en el mismo lado: la Piazza del Miracoli, la cual es declarada Patrimonio de la Humanidad. Allí se encuentra la Catedral, construida en mármol en estilo románico pisano, el baptisterio, y la torre inclinada. Esta es sin duda famosa, y sufrió su característica inclinación inmediatamente después de iniciarse su construcción.

La razón de esta inclinación es la naturaleza pantanosa del terreno sobre el que está situada la ciudad, que en muchos casos cede y se asienta con el peso de las edificaciones.
El peso de la torre es de 14.700 toneladas, y su inclinación es de 4º. Realmente es asombroso como se ve. Puede subirse (nosotros no lo hicimos, no teníamos tiempo), pero estuvo cerrada al público durante varios años como medida de seguridad. Luego de veinte años de trabajo se reabrió al público en 2011, asegurándose su estabilidad, y se indicó que será estable por lo menos 200 años. Eso no llegaremos a verlo, pero vamos a creerle a los ingenieros.
La guía nos contaba como dato curioso que no se sabe el nombre del constructor que inició el proyecto en su origen. Que este desapareció cuando vio la inclinación. Y que estuvo muchos años sin terminarse hasta que luego un equipo se animó y la finalizó. ¡Si ese hombre hubiera sabido que tanta gente la iría a ver especialmente! ¡Seguramente no se habría largado sin más!.
Miren cuanto detalle
Mucha gente estaba sacando las tradicionales fotos en las que se juega con la perspectiva. No podía ser menos así que saqué la mía, la cual les comparto como cierre. ¡Siempre hay que divertirse y estar listo para hacer boludeces!
Y así se termina el viaje. De ahí volver a Buenos Aires, contentísimos y emocionados con la experiencia, soñando en algún momento de la vida poder volver al viejo continente y seguir recorriéndolo.


Sepan que en la etiqueta “Europa” pueden leer los distintos post del viaje, y que también están compilados en la página de “Crónicas de viajes” (allí tienen también de otros sitios que visité en los últimos años).

¡Gracias por acompañarme en esta aventura!
¿Qué ciudad de las que les he mostrado les gustó más? ¿A cuál querrían ir por primera vez o volver? ¿A alguno de los sitios no hubieran ido?


martes, 20 de febrero de 2018

Un dia especial en la Toscana II: San Gimignano

¿Qué les pareció la primera parte del “Dia especial en la Toscana”? ¿Verdad que Siena es una bellísima ciudad? A pesar del poquito tiempo que ahí pasamos, enseguida pudimos apreciar que tiene algo único.
En las entradas del pueblo
Continuamos ahora la excursión dirigiéndonos a San Gimignano, un pequeño pueblo amurallado de origen medieval, erigido en lo alto de las colinas.
Famoso por sus cerámicas
Todo tipo de negocios
Como anécdota graciosa les cuento que saliendo de Siena tuvimos que dejar a una pareja que se había entretenido de más. La guía había recalcado muchas veces que debíamos ser respetuosos con el horario que se fijaba en cada parada ya que era mucho lo que había para hacer en el día, y que no iba a haber tolerancia con retrasos. Lo cierto es que a esta gente la esperamos unos veinte minutos y como no aparecían nos fuimos. Luego llamaron desesperados, le explicaron que los había retrasado la fila en un baño, etc. Tuvieron que tomarse un coche para alcanzar al resto del grupo, y luego no se despegaban de la guía, creo que escarmentaron la lección. Y nadie se atrevió a llegar tarde luego a los horarios pactados.
Aca estoy en las callecitas de San Gimignano. La pegatina verde era la del grupo.
En los pueblos amurallados toscanos de la época medieval, las familias adineradas competían entre sí por la erección de torres más altas, que simbolizaba más poder y riqueza, y a la vez las torres servían como hostales y fortalezas. Debido a que San Gimignano se asienta en lo alto de una colina, desde el poblado se puede ver muy bien el horizonte a varios kilometros de distancia. En los tiempos medievales y del Renacimiento era un punto de pausa en la marcha de las peregrinaciones hacia Roma.
Maravillosas vistas
La ciudad floreció hasta el año 1348, cuando la peste negra que afectó a toda Europa, la obligó a someterse a Florencia.  San Gimignano se convirtió en un centro secundario hasta el siglo XIX, cuando su categoría como centro turístico y artístico comenzó a reconocerse.
Una belleza de vistas!
Ha logrado conservar cerca de 15 de sus 72 torres de diferentes alturas que se han convertido en su símbolo internacional.
Nos dieron más de una hora para recorrer sus callecitas. Algo que teníamos recomendado probar eran los helados. Allí estaba una heladería que fue reconocida por tener el “mejor helado del mundo”. De más está decir que lo probamos y estaba muy bueno. El clima además estaba apropiado para eso, hacía bastante calor.
A lo largo de su calle principal hay muchas tiendas de recuerdos. Hemos aprovechado a comprar algunas cositas para nosotros y para regalar.
Miren que pintoresco
Les dejo algunas fotos que sacamos allí, en donde se aprecia lo pintoresco de sus calles, y los bellos paisajes que desde allí se ven.
¿Qué les pareció? Lo que sigue es la visita a Pisa y su famosa torre inclinada.

Y ahí si ya termino los relatos del viaje. Espero que los hayan ido disfrutando tanto como yo al contárselos.


lunes, 19 de febrero de 2018

Un dia especial en la Toscana I: Siena

Escultura en Plaza Salimbebi, Siena
Ahora sí nos metemos en los últimos relatos viajeros de Europa. Llegamos finalmente al último día, uno que disfrutaríamos mucho y que ya nos iba anunciando el regreso a casa.
No puedo quejarme, ha sido un viaje estupendo y que quedará para siempre en mi memoria, plasmado en infinidad de fotos (muchas de las cuales hasta forman parte de fotolibros que me he diseñado), y además del que ahora tengo un registro pormenorizado en los post que les fui compartiendo. Agradezco a la vida el haberme permitido ir hacia allí y conocer como lo hicimos, las experiencias maravillosas que hemos tenido. Ojalá pueda volver en algún momento, ¡hay tanto para recorrer!
Esta excursión de la que les voy a hablar me la habían recomendado ya antes de salir de viaje. Una conocida me había contado que desde Florencia la había contratado y que lo había pasado muy bien. Hay varios puntos de venta en la ciudad, nosotros la pedimos en la plaza que queda frente a la iglesia de Santa Maria Novella. Allí sacamos nuestro pase para “Un dia especial en la Toscana”.

En Siena
La excursión salía bien tempranito y tenía cuatro destinos: Siena, San Gimignano, Pisa, y una parada para el almuerzo en una bodega de la Toscana. Un golazo, la posibilidad de ver un poquito de todos esos sitios, aunque fuera de una manera rápida.

Piazza del Campo
Desde ya les anticipo que me encantó y lo pasamos super bien. Les voy a proceder a contar lo vivido, y lo haré en tres post, uno dedicado a casa lugar visitado. De la bodega nomás les digo que estuvo bien, probamos algo típico y degustamos unos vinos. Estábamos en una gran mesa larga y enfrente teníamos a otros argentinos, con los que coincidimos en que la pizza italiana tiene mucha fama pero no es como la de Buenos Aires. Pues sí, mi marido decía que no había que andar haciendo comparaciones pero ya que estamos resaltamos las virtudes de Las Cuartetas, Guerrin, El Cuartito, y tantas otras pizzas fantásticas de acá que no tienen nada que envidiar a las de afuera.
Ahora sí, retomando el hilo, les cuento de la bella ciudad de Siena.
La leyenda dice que la ciudad fue de origen romano, fundada por los hijos de Remo (uno de los hermanitos alimentados por la loba). De todos modos el primer asentamiento fue de origen etrusco, y luego con los años se convirtió en una colonia romana. La ciudad comenzó a prosperar en el siglo XIII.

El centro histórico de Siena fue declarado por la Unesco como Patrimonio de la humanidad, ya que es considerado la encarnación de una ciudad medieval.

Lindos negocios
Cuando llegamos nos dirigimos con la guía hacia la Piazza del Campo. Esta tiene forma de abanico y allí se encuentra el palacio del ayuntamiento. Aquí en la plaza es donde se celebra una famosa carrera de caballos, el Palio. Esta tiene lugar dos veces al año, y tanto jinete como caballo representan a cada uno de los diecisiete distritos de la ciudad. Nos contaban que la plaza se transforma durante este acontecimiento, que concurre a verlo gente de todo el mundo, y que son muy codiciados los balcones y ventanas que dan a la plaza, llegándose a pagar precios carísimos por la posibilidad de estar allí.

Callecitas
También nos decían de la importancia que le dan los ciudadanos al distrito en que nacen, que así como hay un bautismo religioso también se tiene un bautismo del barrio, y que se lleva siempre en el corazón. 

Vimos también la Plaza Salimbeni, donde se destaca el banco Monte del Paschi di Siena, uno de los más antiguos de existencia continuada y de gran importancia en la economía de la ciudad.


Nos llevaron luego a ver la Catedral de Siena, la cual es realmente impresionante. Es de estilo gótico.
El exterior e interior del templo aparecen decorados con un placado de mármol blanco y verdoso, formando unas características rayas o bandas horizontales. 
Distribuidas por la catedral se admiran otras muchas obras de arte. Las obras más sobresalientes son dos esculturas, un san Pedro y un san Pablo, debidas a la mano de Miguel Ángel.
Bellisimo!
Que laburito!
Precioso todo
En el interior
Vean el tamaño! Con la gente es fácil de ver
Los pisos son maravillosos. Nos decía la guía que tuvimos suerte de verlos, ya que para conservarlos los mismos se cubren la mayor parte del año. No era el caso, pudimos contemplarlos y realmente eran lindísimos, una obra de arte.
Ahí nos dieron tiempo para que luego de escuchar las explicaciones pudiéramos dar algunas vueltas por la catedral por nuestra cuenta.
Los pisos
Llegado el horario pactado el grupo entero se juntó y nos subimos en el micro hacia el destino siguiente: San Gimignano.


¿Qué les va pareciendo la excursión? ¿Conocen Siena? ¿Les gustó la Catedral?